martes, 11 de noviembre de 2008
De todo un poco
Para conocer mejor los contenidos de este blog es necesario recorrerlo todo, de arriba hacia abajo. Al terminar una página, debe buscarse en la parte inferior derecha la palabra entradas antiguas y hacer clic sobre ellas, hasta haber explorado la última página.
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Los contenidos del blog van desde fotos familiares, hasta un poema, pasando por reflexiones para educar a los hijos modernos, paseos a San Andrés y aspectos de la finca Villa Laura.
miércoles, 12 de marzo de 2008
martes, 8 de enero de 2008
GRAN CITA FAMILIAR - GREAT FAMILIAR MEETING
Foto superior: Silvana. Foto inferior: Fernando Tovar en Villa Laura.
Silvana Tovar
Arriba, aspecto exterior nocturno de la casa en Villa Laura. Abajo, parte del grupo departe en la sala de la casa.
Laura (de rosado) entre sus primas.
Beckham, mascota de Fernando.
Montaje gráfico: Silvana Tovar y Camilo.
Fernando Tovar (arriba) en la casa de Villa Laura.Varias generaciones de primas de Laura (abajo, en el centro) durante un día de campo en Villa Laura, el 5 de enero de 2008.
Este es Beckham, la mascota de Fernando Tovar y de Silvana Tovar.
Silvana nombrada reina.
El grupo familiar femenino congregado en Villa Laura. En la fila de atrás de aprecia, entre otras, a Laura y Margarita (extremo izquierdo) y a Janett y Silvana, esposa e hija de Fernando Tovar (extremo derecho).
martes, 13 de noviembre de 2007
martes, 14 de agosto de 2007
REENCUENTRO ¡24 AÑOS DESPUÉS! - REUNION 24 YEARS LATER!
De izquierda a derecha:Arturo Menéndez, Camilo Tovar, Jorge Téllez y Luis Alberto Lopera.
De izquierda a derecha: Margarita Gómez, Aura de Lopera y María Isabel de Téllez.
Aura de Lopera y Arturo Menéndez.
Fila de atrás: De izquierda a derecha Margarita Gómez, Jorge Téllez, su esposa María Isabel y Luis Alberto Lopera. Primera fila: Camilo Tovar, Aura de Lopera y Arturo Menéndez.
Veinticuatro años —¡casi un cuarto de siglo!— quedaron reducidos a polvo de tiempo gracias al feliz reencuentro de esta generación periodística del CIEP (Centro Informativo de El País), ocurrido el sábado 11 de agosto de 2007 en Bogotá D. C. Fecha para no olvidar. Es esta la ya remota generación periodística del télex, del teletipo, de la máquina de escribir, pero sobre todo de la mística por el oficio, así como de una amistad y armonía a toda prueba. A cargo de Jorge Téllez y señora, que como anfitriones pusieron un punto insuperable, la iniciativa de revivir los mejores días quedó en el propósito de volver a congregarnos. ¡Se puede!
¡Salud, que veinticuatro años no es nada!
Twenty-four years - nearly a quarter century! - were pulverized in time thanks to the happy reunion of this journalistic generation of CIEP (Reporters of "El Pais" Center), occurred on Saturday, August 11, 2007 in Bogota D. C. It's not a time for forgetting. Already this is the remote generation of journalistic telex, teletype, the typewriter, but especially by the mystique of the craft, also a friendship and harmony to the entire test. By Jorge Tellez and lady, who as hosts made a point insurmountable, the initiative to revive the best days was intended to return to meet us. It's possible!
Cheers, twenty-four years is nothing!
lunes, 13 de agosto de 2007
viernes, 29 de junio de 2007
AMIGOS ARGENTINOS EN SAN ANDRÉS - ARGENTINIAN FRIENDS IN SAN ANDRES
Amigos argentinos en San Andrés, Alfredo Santarsieror y Marta Susana Estévez. Hotel Decameron, en la playa de San Luis.
Alfredo Santarsieror y Marta Susana Estévez.
Atrás: Margarita Gómez, Alfredo Santarsieror y Marta Susana Estévez. Adelante: Camilo.
Marta Susana Estévez entre dos empleados del bar del hotel.
Margarita Gómez, Marta Susana Estévez y Alfredo Santarsieror.
Marta Susana Estévez y Alfredo Santarsieror.
Alfredo Santarsieror y Marta Susana Estévez
Alfredo Santarsieror, Margarita y Marta Susana Estévez
Alfredo Santarsieror (atrás) , Marta Susana Estévez y Margarita.
Marta Susana Estévez y Margarita Gómez.
Alfredo Santarsieror y Marta Susana Estévez en la playa de San Luis.
Alfredo Santarsieror y Marta Susana Estévez.
Marta Susana Estévez, Camilo, Alfredo Santarsieror y Margarita.
Laura, Alfredo Santarsieror, Margarita y Marta Susana Estévez.
Alfredo Santarsieror, Margarita y Marta Susana Estévez
Marta Susana Estévez y Alfredo Santarsieror.
La tranquila playa de San Luis en San Andrés.
Hotel Decameron en San Luis, San Andrés.
Uno de los restaurantes del Decameron San Luis.
Hotel Decameron en San Luis.
Calle comercial de San Andrés Isla.
Hotel Aquearium Decameron del norte de la Isla. Al fondo, el restaurante La Bruja (según su diseño parece un sombrero de Halloween).
Recuerdos de la grata visita de los amigos argentinos Alfredo Santarsieror y Marta Susana Estévez, de La Plata, a San Andrés Islas, Colombia, en junio de 2007. Las veinte (20) fotos superiores y la quinta (5a.) de abajo hacia arriba corresponden al Hotel San Luis Decamerón. Las gráficas inferiores ofrecen aspectos diversos de este lugar, situado a dos horas de vuelo de Bogotá (unos 2000 kmts.) en el corazón del Mar Caribe. El muelle y sus alrededores muestran al Hotel Decamerón Aquarium. martes, 24 de abril de 2007
¡SER FELICES NO ES ESTAR DIVERTIDOS!
Con tal propósito, la vida de los niños y de los jóvenes está cada vez más llena de actividades entretenidas para mantenerlos contentos. Ya no es suficiente mandarlos a un campo de verano o al club a que hagan deportes durante las vacaciones. Ahora, hay que procurar tenerles otros planes para las pocas horas que les quedan libres al final del día. Tampoco basta un viaje de vacaciones, hay que programar nuevos paseos para cuando regresen. Y a todo lo largo del año hay que permitirles que anden de plan en plan y complacerlos en cuanto capricho tengan para seguirlos viendo sonrientes, todo lo cual implica que los padres corran y gasten sin misericordia.
El resultado de este esfuerzo es todo lo contrario a lo que nos proponemos: niños y jóvenes inconformes e insaciables, que no saben entretenerse porque nunca lo han hecho, que no ambicionan nada pero lo exigen todo. Y padres exhaustos, estresados y que viven la crianza como una agotadora maratón. Lo contradictorio es que todo esto lo hacemos para garantizar su felicidad y por ende la nuestra. Pero me pregunto ¿de qué felicidad estamos hablando si tanto agite nos tiene extenuados y agobiados, y a los niños y los jóvenes incapacitados para gozar lo mucho que tienen?
Y pasa con ésta lo que pasa con la gripe: nada importa mucho porque la única meta es sentirse lo mejor posible. Dentro de la filosofía de vivir para gozar como medida de felicidad, hartamos a los niños y los jóvenes hasta el hastío y acabamos con su motivación, su entusiasmo y su capacidad de asombro, sentimientos indispensables para que sean felices.
Es en esta forma como se sientan las bases para el "activismo", ese mal del momento en virtud del cual todo el mundo vive a la carrera para tratar de hacer y tener todo, pero sin capacidad ni tiempo para disfrutar nada. Lo grave es que la actividad constante destroza las relaciones familiares, porque convirte ratos de familia en "juntas de planeación estratégica" para ver cómo se estira el tiempo y se logra cumplir con el atiborrado programa del día. Y así se acaba con los espacios libres de toda presiòn en los que se tejen lazos afectivos profundos, esos que nos unen entrañablemente y que no se cultivan con la mera convivencia.
Tenemos que dejar de ser directores de recreación de los hijos. Lo que les está dejando esta vida es un estado de indiferencia por saturación, en el que no hay desafíos, ni ideales heroicos, ni grandes metas, porque lo único que cuenta es pasarla bien. Es decir, no hay una buena razón para vivir, lo que significa que el precio de una “felicidad” tan trivial es una vida sin sentido. No sin razón se ha dicho que “la tragedia de los pobres es que no tienen con qué vivir y la tragedia de los ricos es que no tienen para qué vivir”.
www.angelamarulanda.com
domingo, 22 de abril de 2007
¿SERÁ QUE LOS ADULTOS ESTAMOS TAN SORDOS?
"¿Será que están sordos?". Esta es la frase con la que usualmente los padres les hacemos saber a los niños que no han prestado atención a lo que les hemos dicho. Lo grave es que hoy sordos son la gran mayoría de padres, pues a pesar de las reiteradas advertencias hechas por autoridades mundiales respecto a los peligros que corren nuestros hijos, muy pocos parecen escucharlas.¿Por qué será que no escuchamos los avisos sobre los peligros de permitir que menores tomen bebidas alcohólicas? ¿Ignoramos que al permitir que beban violamos la ley que lo prohíbe (y de paso enseñamos a violarla)?
¿No sabemos que el exceso de alcohol inhibe la conciencia y anula la voluntad, por lo que quienes se 'pasan de tragos' quedan a merced de sus hormonas, instintos y pasiones?
¿Será que no hemos escuchado las indicaciones médicas que recomiendan que ningún menor de 18 años tenga televisor en su habitación, ni sobre los peligros que representan para la salud mental y moral algunas series y novelas que presentan a toda hora, aún en horarios infantiles?
¿Será que no les hemos prestado atención a las letras de algunas canciones de los ídolos que los jóvenes admiran, y en las cuales los incitan a drogarse, a tener sexo promiscuo, a prácticas satánicas o a suicidarse, ni a los videos musicales como los que ofrece el Canal de televisión MTV, que parecen más un 'show' triple X?
¿Estamos tan sordos, que tampoco escuchamos las advertencias hechas no solo por los científicos sino por el FBI y otras autoridades policivas señalando que los menores de 18 años no deben tener conexión a Internet en su habitación y sólo deberían acceder al ciberespacio cuando los padres están presentes? ¿Y que debemos estar atentos porque por este medio los pueden animar a volverse clientes de sus tiendas porno o acabar siendo seducidos por pedófilos?
¿Será que tampoco hemos escuchado lo que nos advierten los educadores respecto a los riesgos que corren los jóvenes en los paseos de fin de estudios, a los que van sin adultos y sin más motivo que "gozar su juventud" (entiéndase parrandear y tomar trago o consumir drogas) o las pijamadas (fiestas en pijama con amigos de ambos sexos) en las que pasan la noche rumbeando sin supervisión adulta?
¡Ojalá que una experiencia lamentable no sea la que nos haga escuchar cuando ya sea demasiado tarde y haya mucho que lamentar!Ángela Marulanda, autora y educadora familiar.
www.angelamarulanda.com





